Entrá de manera gradual
Entrá al agua de manera gradual: mojá muñecas y nuca primero, y entrá de a poco. No te zambullas de golpe.
Por Soledad Pérez · Lic. en Educación Física. Referente en el nado en aguas frías.
Información orientativa, no validada por terceros. No sustituye guardavidas ni criterio profesional.
Existen algunos factores comunes a tener en cuenta entre el nado en aguas abiertas templadas y en aguas frías: los nadadores deben mantenerse en paralelo a la costa, buscar una referencia fija (algún edificio o árbol alto), nadar siempre acompañados, usar boya y —si es temporada— avisar a los guardavidas.
En aguas frías se requieren, además, algunas preparaciones específicas:
Entrá al agua de manera gradual: mojá muñecas y nuca primero, y entrá de a poco. No te zambullas de golpe.
Buscá recorridos cortos y no te alejes demasiado. Si querés nadar un poco más, repetí la vuelta.
Siempre es mejor enfrentarse a la disminución de la temperatura del agua cuando se tiene rutina de nado. Es decir: venir del verano nadando, pasar el otoño y llegar al invierno sin cortar el nado.
La diferencia entre usar traje de neopreno o no hacerlo, en aguas frías, está en la permanencia y la recuperación post nado. El traje permite flotar más; solo por usarlo se genera un nado diferente que permite permanecer más tiempo en el agua y, al salir, una recuperación más rápida.
Quien opte por hacerlo sin traje debe prepararse para una permanencia en el agua menor y una recuperación más lenta. La decisión en ese sentido es muy personal: cada uno se va conociendo y estableciendo sus propios límites.
Usá tapones de oídos para aislar mejor el frío.
Cuando uno ingresa al agua fría, sobre todo a temperaturas menores a 14 grados, puede tener sensaciones de pinchazos, quemazón, ardor o dolor. Estas sensaciones son esperables, duran unos minutos y van disminuyendo a medida que el cuerpo se adapta.
Es importante mantener la calma, ayudarse con la respiración y dejar que el cuerpo se prepare para el frío. La adaptación es muy personal: cada uno va conociendo cuánto tiempo puede nadar. 15 o 20 minutos es un tiempo prudencial y razonable; luego hay que efectuar la recuperación.
Algunos síntomas aparecen en el agua: se pierde la posibilidad de hablar fluidamente, las manos y los pies se entumecen, cuesta moverlos, y el cuerpo empieza a temblar buscando restablecer la temperatura corporal.
En ese momento es importante no perder la calma, abrigarse, sacarse todo lo mojado y, si fuera posible, tomar una infusión caliente (té, mate, café, chocolate). Depende de cada uno, pero los temblores pueden durar bastante tiempo; es de esperarse también sentir luego hormigueo en las extremidades.
A nivel psicológico: la satisfacción de superar límites propios, el contacto con la naturaleza y el constante cambio del mar. Se desarrolla además la capacidad de adaptación del nado a condiciones variables de manera permanente.
A nivel fisiológico: aumento de los glóbulos blancos y del metabolismo basal, como consecuencia de exponer el cuerpo a un nivel grande de estrés. A nivel muscular, ayuda a la recuperación de la fatiga y a la analgesia del dolor.
Siempre es recomendable un control médico previo. No es recomendable para personas hipertensas.